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Los procesos de integración constituyen una opción de política internacional.
Cada proyecto integrativo conforma una estrategia de desarrollo; la política exterior,
entendida como política pública, debe estar direccionada, en el actual proceso
de globalización, a lograr una mejor inserción en el sistema internacional. El
estado actual del sistema internacional, parecería indicar que las opciones internacionales
son más realizables sobre bases integradas. De todas maneras, en otros sistemas
internacionales, en épocas pasadas, como el mundo bipolar de la Guerra Fría, ya
existieron intentos de integración. Algunos fracasaron, otros se mantuvieron hasta
la actualidad. La integración fue y es vista como un recurso de los Estados
Nación. Hay que saber cómo integrarse, para que integrarse y qué integrar. Probablemente
no hayamos sabido cómo integrarnos y qué integrar, y ante esta confusión hemos
perdido el horizonte de para que integrarnos. La actual situación latinoamericana
es fiel testigo de la pérdida del horizonte del "para que" integrarse; muchos
esfuerzos se pierden, otros se invalidan mutuamente; lo que constituye el reflejo
de no saber hacia dónde vamos en un continente en el cual la potencia hegemónica
es hemisférica. La Unión Europea supo, cuando todavía no era Unión, que
su capacidad de decisión iba a poder mantenerse como tal, sólo si lograba integrarse
entre sus pares regionales, generando un espacio de solidaridad ampliado, en el
cual se tomaran decisiones sobre una base democrática, decisiones que le permitieran
mantenerse como un actor internacional de peso e independiente. El Cono
Sur latinoamericano debe aprender a buscar los márgenes necesarios de autonomía
para su toma decisiones. Sólo así podrá participar de la globalización a partir
de procesos autocentrados. La integración se presenta como la nueva base para
la toma de decisiones para lograr el desarrollo en un mundo globalizado. El
repaso de las estrategías de integración pasadas, el reconocer los aciertos y
fracasos de las mismas, nos permitirá construir el futuro integrado del Cono Sur.
A las fuerzas sociales del presente le corresponde la construcción del futuro.
Al analizar los aciertos y fracasos estamos aprendiendo del pasado, pero como
el mismo sólo nos enseña por analogía, es que nos compete a nosotros, como fuerzas
sociales del presente, reconocer que situaciones son comparables para empezar
a construir nuestro futuro. |